jueves, 26 de septiembre de 2013

LAS BUENAS PRACTICAS NO SE IMPROVISAN

Buenas practicas
Para que un modelo de movilidad sea sostenible no sólo es preciso que se use de forma racional el vehículo a motor, que se haga un uso eficiente de la energía o que se minimicen las emisiones contaminantes y el ruido, sino que también debe tener un nivel reducido de accidentalidad. Así pues, una movilidad sostenible debe ser también, por definición, una movilidad segura.
La sostenibilidad en materia de movilidad urbana requiere la convivencia pacífica de todos los medios de transporte, siempre teniendo en cuenta que los desplazamientos a pie son los que más riesgo tienen asociado. Garantizar la seguridad de las personas cuando se desplazan por las calles es el objetivo principal, y para conseguirlo todos los agentes implicados deben cumplir su papel.
Es imprescindible, pues, avanzar hacia un amplio consenso social que permita conseguir resultados reales.
  • En primer lugar, porque no son sólo las administraciones públicas las que deben actuar. La industria de la automoción, la publicidad, las autoescuelas, las compañías de seguros, o el sector sanitario, entre otros, tienen una corresponsabilidad directa en la cuestión. 
  • En segundo lugar, la sociedad no ha comprendido todavía que los accidentes de tráfico deban ser tratados como la pandemia en la que se han convertido.
Así, la opinión pública no está del todo dispuesta a aceptar algunas medidas porque cree que puede ver reducida su libertad de acción.
En este escenario, el tejido social y los ciudadanos en general tienen una parte importante de la responsabilidad de que la movilidad sea cada vez más segura. Sin embargo, las buenas prácticas no se improvisan. Es preciso que detrás haya esfuerzos pedagógicos que eduquen para la movilidad. El nivel de riesgo vial que tiene hoy en día una persona por el solo hecho de moverse en un entorno urbano determina que deba ser informada y educada para que pueda moverse de forma cómoda y segura, respetando y haciéndose respetar en todo momento.

martes, 24 de septiembre de 2013

CÓMO AYUDA EL CAMINO ESCOLAR A LOS NIÑOS

La costumbre sistemática de acompañar a los niños al colegio o a otros destinos habituales hasta que ya no son tan pequeños y, sobre todo, el hecho de conducirlos en coche, tiene graves repercusiones sobre su desarrollo psicomotor: Los niños siguen siendo dependientes de sus padres, lo cual entorpece el aprendizaje de la autonomía y reduce su facultad de adaptación a situaciones nuevas.

Pierden muchas oportunidades de socialización (frecuentar a otros niños con los que tener tiempo para establecer una relación, a otros padres y adultos camino a la escuela, descubrir el entorno, etc.). Eso afecta negativamente a su desarrollo psicosocial.
En coche, los niños tienen actitudes apáticas, pierden dinamismo y atención y todo ello afecta a sus resultados escolares. La falta de ejercicio repercute sobre el estado de ánimo y la capacidad de concentración, como demuestran estudios que comparan la capacidad en el trabajo de personas que se desplazan en coche y en bicicleta. En el Reino Unido, el Ministerio de Transportes financia estudios sobre la relación entre las capacidades cognitivas y el modo de transporte. En el coche, los niños tienen que soportar el estrés del conductor. Los más pequeños, por otra parte, están sometidos a estímulos demasiado rápidos que son incapaces de asimilar y, por eso, se sienten frustrados, nerviosos y poco seguros de sus capacidades.

jueves, 19 de septiembre de 2013

DE LA EDUCACION VIAL A LA EDUCACIÓN PARA LA MOVILIDAD SEGURA

Moviidad_Segura
MOVILIDAD SEGURA: Es la situación ideal, donde el número de accidentes y víctimas es prácticamente igual a cero, y es el resultado de una movilidad preventiva, autónoma y responsable. 
La EDUCACIÓN es una herramienta clave de transformación que nos permite reflexionar y darnos cuenta de porqué hacemos las cosas, paso previo y necesario para que podamos posteriormente modificarlas. 
LA EDUCACIÓN PARA LA MOVILIDAD SEGURA  dirige sus acciones a que las personas aumenten su percepción del riesgo, ya que éste es el primer eslabón, en la cadena de la PREVENCIÓN.
El desarrollo de la educación para la movilidad segura, entendida como estrategia para disminuir los accidentes de tráfico y su gravedad, corresponde a todos los ámbitos donde haya un colectivo con riesgo de accidentalidad, o sea, cualquiera de nosotros cuando hacemos uso de las vías publicas.  
La PREVENCIÓN es el valor y estrategia básica necesaria para que las personas aumenten su percepción del riesgo y cambien sus conductas por otras más seguras. 
¿CÓMO LLEGAR A LA PREVENCIÓN? ¿CUALES SON LOS VALORES EDUCATIVOS QUE DEBEN FOMENTARLA? 
La base de la prevención la constituyen la RESPONSABILIDAD y la AUTONOMIA. Sólo haciendo a las personas más responsables de ellas mismas y de sus actos, y haciendo a las personas más conscientes de su autonomía, podrán ser capaces de prevenir (de anticipar con su conducta) las situaciones de riesgo, y así conseguir una movilidad segura.
Estos tres valores fundamentales, PREVENCIÓN, RESPONSABILIDAD Y AUTONOMIA, son claves e inciden indirectamente en otros dos valores de gran importancia en el ámbito de la movilidad segura: la CONVIVENCIA Y PRUDENCIA.
  • PREVENCIÓN: Disposición de la persona para evitar o disminuir el riesgo o anticiparse a su aparición.
  • RESPONSABILIDAD: Capacidad que permite a la persona actuar siendo consciente de las consecuencias de sus actos y asumiendo voluntariamente la custodia y la seguridad propia, la de otras personas y la del entorno.
  • AUTONOMIA: Capacidad que permite a la persona valerse por sí misma, con criterio propio, a la hora de hacer uso de las vías públicas.
  • CONVIVENCIA: Utilización de los espacios comunes para la movilidad interactuando respetuosamente con las demás personas que comparten la vía.
  • PRUDENCIA: Cualidad que consiste en actuar con reflexión y precaución, evitando tanto el exceso de miedo como la temeridad.
Estos valores son el nucleo hacia el que dirigir las acciones formativas en EDUCACIÓN VIAL. Cuando estemos haciendo EDUCACION VIAL nos debemos preguntar si nuestra ACCIÓN nos acerca o no a estos valores. Si la respuesta no es afirmativa, lo mejor es cambiar la acción.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

II CONCURSO DE PROYECTOS EDUCACIÓN VIAL DE LA DGT

Bases Concurso
Nos hacemos eco de una nueva edición del Concurso de proyectos de Educación Vial promovido por la DGT y os animamos a que participéis.
El objetivo es potenciar la Educación Vial en los Proyectos Educativos de los Centros Escolares en Educación Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional y Educación Especial, así como una modalidad de Teatro para Personas con Discapacidad, dentro del ámbito estatal, para el Curso Escolar 2013-2014.
Para ver las bases y demás detalles seguir el siguiente enlace.

martes, 17 de septiembre de 2013

CALLES DE "ESTAR" Y CALLES DE "PASAR"

Calles de "estar"
Aprovechando que se esta celebrando la SEMANA EUROPEA DE LA MOVILIDAD, hoy hacemos una reflexión sobre las calles de nuestras ciudades.
El desarrollo de las ciudades y el crecimiento del parque automovilístico han hecho que la convivencia entre peatones, vehículos, transporte público, motos y bicicletas en las ciudades sea cada vez más difícil. Todos estos elementos necesitan su espacio en la vía urbana. Las administraciones han de distribuir este espacio en función de las necesidades de cada zona, con el objetivo de conseguir una movilidad más racional.
La calle es el marco de todos los modos de transporte y el elemento básico sobre el cual se debe actuar. El concepto clave para asignar el mejor uso a cada vía es la “jerarquización”. El análisis de la red permite establecer una jerarquía de usos del espacio viario que permita la coexistencia entre peatones, vehículos y el resto de transportes. 
Las necesidades de cada vía quedan establecidas en función del número de vehículos que circulen, de su entorno y del uso que diariamente le dan los ciudadanos. Así, la red vial de un entorno urbano puede dividirse básicamente en dos tipos de vías:
  • Calles de pasar, caracterizadas por un importante volumen de circulación y por garantizar la conectividad entre varias zonas de la ciudad.
  • Calles de estar, donde debe priorizarse la figura de los peatones y limitar la presencia de vehículos (pacificación del tráfico).
Las calles de pasar tienen que garantizar la conectividad y la fluidez de la circulación de los vehículos privados y del transporte público, mediante un número mínimo de carriles y una gestión eficaz del tráfico (regulación semafórica, señalización, carriles multiuso, mobiliario urbano...), sin restringir la capacidad de circular de los peatones. Paralelamente, y si se dispone de suficiente espacio, pueden crearse carriles multiuso, con aplicaciones distintas en función de la demanda, como carga y descarga o aparcamiento de residentes. La velocidad máxima permitida será de 50 km/h. El conjunto de calles para pasar configura la red básica de una ciudad.
Por el contrario, las calles de estar configuran la red local de una ciudad y tienen que dar prioridad, por este orden, a la circulación de peatones, a los aparcamientos (regulados y de residentes), al reparto de mercancías (zonas de carga y descarga), a la circulación de bicicletas y, finalmente, al tráfico local de vehículos. En comparación con las vías de la red básica, las calles de la red local tienen una intensidad de tráfico inferior y una amplitud menor entre fachadas.
El límite de velocidad será de 50 km/h, excepto en las:
  • Zonas 30, con distinción entre el espacio de la acera y la calzada, situados en distinto nivel, y con una velocidad máxima que no puede superar los 30 km/h.
  • Zonas peatonales: formadas por calles de pavimento único, destinadas de forma prioritaria a los peatones, permiten el acceso a residentes, al reparto de mercancías y a los servicios.
Excepcionalmente se puede permitir el paso del transporte público y de las bicicletas. La velocidad máxima permitida debe ser de 20 km/h.
*Fuente Criterios de Movilidad en zonas urbanas. Fundación Racc.

martes, 10 de septiembre de 2013

CON LA IMITACIÓN EMPIEZA LA EDUCACIÓN VIAL

Imitar
Mucho antes de que un niño tenga una conducta vial propia asiste como espectador a la conducta de sus padres como peatones, como conductores y como cumplidores de normas. La visión que el niño tiene de estas conductas paternas genera unas actitudes precoces en las que se van a implantar los conocimientos y conductas propias posteriores. El método de aprendizaje, basado en la IMITACIÓN, es especialmente potente en los primeros años de vida, pero se mantiene fuertemente vigente durante toda la primera infancia. Por tanto, los padres que pretendan una buena educación vial de sus hijos deben "GUARDAR LAS FORMAS" en su propia conducta vial que va a ser copiada por sus hijos. 
Saltarse un semáforo, aparcar a doble fila para recogerle en el colegio, insultar a un conductor que le adelanta en la carretera, coger el coche después de una copiosa comida y bebida, tomar de la mano a su hijo para cruzar una calle por un lugar indebido, no utilizar el cinturón de seguridad, poner al niño en los asientos delanteros, hacer juicios peyorativos de la gente que conduce a la velocidad reglamentada, CONSTITUYEN UNA EDUCACIÓN QUE FOMENTA LAS CONDUCTAS DE RIESGO.
Por el contrario, EVITAR ESTAS CONDUCTAS, será abonar el terreno para que fructifique una BUENA CONDUCTA VIAL.
El segundo escalón, que normalmente constituye una secuencia posterior, pero que puede solaparse con la primera es el ENTRANAMIENTO para la adquisición de hábitos de conducta motora del niño como peatón y como usuario de vehículos. La educación de los hábitos motores de un niño en relación con la conducta vial no puede ser exclusivamente formal si no que tiene que llevarse a cabo en situación real y con ejecución repetida de las acciones adecuadas que eviten los riesgos de accidentes. La educación en este periodo debe ser llevada a cabo por los padres que pueden supervisar estrechamente la conducta de sus hijos. Es por ello que las actuaciones en educación vial precoz deben estar dirigidas a los padres para mejorar su propia conducta vial y para secuenciar adecuadamente la de sus hijos. La formación sobre este tema señala una efectiva mejora tanto de la conducta vial infantil como de la paterna.
En este sentido los programas escolares de educación vial tienen que ir acompañados de actuaciones paralelas en SITUACIONES REALES, es decir, no se puede esperar que un niño que conoce perfectamente la palabra semáforo, el significado de las distintas luces y las acciones adecuadas a las situaciones de cruce que cada una de ellas indica, ejecute estas conductas correctamente en su vida diaria si el programa educativo no ha operativizado en la calle dichas conductas. Ni siquiera las situaciones simuladas de tráfico, como representan los parques infantiles pueden sustituir eficazmente la situación real y para llevar esta labor, es imprescindible que los PADRES la realicen.

viernes, 6 de septiembre de 2013

LA EDUCACIÓN VIAL DE LA MANO DE LA UNIÓN EUROPEA.

Banderas Unión Europea
Las primeras apariciones del concepto de Educación Vial en España, se remontan al Código de la Circulación de 1934, si bien no será hasta la celebración de las Conferencias del Consejo de Europa de París, Viena y Estrasburgo y las sucesivas Conferencias Europeas de Ministros de Transporte (CEMT), cuando se determinen las líneas básicas para su implementación educativa en los diferentes países de la actual Unión Europea. En dichas Conferencias se determinaron también los que serían objetivos generales a conseguir con la Educación Vial de los escolares europeos, y que servirían, posteriormente, para el desarrollo de los diferentes Programas de Seguridad Vial adaptados a la realidad vial de cada país. De esta forma, se centraron en:
  • Velar por la seguridad y el comportamiento en las vías públicas, de forma responsable, y teniendo en cuenta a los otros usuarios de la vía.
  • Preparar a los futuros conductores de bicicletas, ciclomotores o turismos.
  • Conocer y utilizar los medios y los recursos que permitan mejorar la seguridad vial del sistema actual.
  • Respetar todas las normas y reglas de circulación, incluso aquellas que no son normas de seguridad vial específicamente.
Siguiendo las directrices de la CEMT:
“La Educación Vial debe orientarse hacia los dominios siguientes: por una parte, las materias técnicas y las Ciencias Naturales; la Ética y las Ciencias Sociales y, finalmente, la Educación Física. Los contenidos de esta educación deben estar integrados en los programas de dichas materias, con el fin de que los escolares adquieran la experiencia técnica apropiada, tomen conciencia de su responsabilidad en la vida social y puedan contribuir, de forma activa, a la mejora de las condiciones de la circulación”. (Conferencia de Viena, de 1971, y Conferencia de Estrasburgo, de 1980).
De esta manera, la Educación Vial se convertirá en un medio de formación de la conciencia vial de cada uno de los usuarios de la vía y de los miembros de la propia sociedad. En este sentido, el significado pedagógico de la Educación Vial, versará sobre la necesidad de dirigir el interés educativo hacia una formación de la conciencia vial, como la educación para la responsabilidad, la madurez de juicio y el propio ejercicio de la libertad y del movimiento por las vías públicas.
Uno de las mayores y más importantes líneas de acción educativa en la prevención-acción para la seguridad vial, se centra en la escuela y en el importante papel que ésta, junto a otros agentes educadores, puede desarrollar a través de la incorporación de la Educación Vial en los Programas de intervención educativa. Se ha constatado que es una realidad generalizada el hecho de otorgar mayor importancia a la Educación Vial, dentro del ámbito escolar, partiendo del principio reconocido de que un niño/a bien educado será un adulto bien educado. De ahí que la mayor parte de los países europeos estén invirtiendo y centrándose con mayor esmero en éste ámbito escolar, más que en los otros ámbitos relacionados con el tráfico.
En este sentido, la mayor parte de los programas escolares de las escuelas europeas, abordan la Educación Vial no solo desde una metodología basada en un tratamiento interdisciplinar al abordar la Educación Vial escolar en el currículo, dentro de otras asignaturas, sino como parte de las Competencias Básicas sugeridas por distintos promotores internacionales que han visto en la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanaos un buen espacio para situar esta Educación ética y social que comporta la educación en valores propuesta para la Educación Vial escolar.
En el caso de España, en la actualidad, a partir de la promulgación de la LOE, la Educación Vial ha pasado a abordarse, no sólo como un tema transversal incluido en los Proyectos Curriculares de Etapa y en las Programaciones de Área, sino como parte de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

COMO ENSEÑAMOS EDUCACIÓN VIAL

Piramide_aprendizaje
No nos andemos con rodeos: la mejor forma de aprender algo es HACIENDO ese ALGO. Es más, es la única forma de aprender de verdad a hacerlo.
Esto puede algo obvio. Sin embargo no lo es tanto si examinamos detenidamente de qué manera se esta enseñando la EDUCACIÓN VIAL.
Muchos escolares a los que se les enseña EDUCACIÓN VIAL lo que hacen es recibir clase en un aula, o en el mejor de los casos se desplazan a un Parque de Educación Vial, o les montan un circuito en su patio. La clase que han recibido en el aula, es de caracter FORMAL, en muchos casos una IMITACIÓN (eso si adaptada) a las que recibiran cuando vayan a una AUTOESCUELA.  Por otro lado las "PRACTICAS" EN EL CIRCUITO, son tambien más de lo mismo, una IMITACIÓN  a ser futuros CONDUCTORES.
Cualquiera de las posibilidades es aceptable y bueno, lo que no lo es tanto es el método que muchas veces se utiliza, ya que esta demostrado que APRENDEMOS:
  • 10% Leemos.
  • 20% Oímos.
  • 30% Vemos
  • 50% Vemos y Oímos.
  • 70% Decimos.
  • 90% Hacemos.
Los contenidos teóricos son poco apetecibles para los niños, es mas, ellos solo están pensando del momento en el que pueden coger los vehículos para imitar el comportamiento de los adultos.
Esta demostrado que el juego es algo natural, por ello en la Escuela de Educación Vial de San Sebastián de los Reyes, las clases magistrales de teoría son reemplazas por clases, basadas en el juego, donde a través de este, los participantes dicen y sobre todo hacen, JUGANDO, lo que luego deben de realizar en la CALLE.
Huimos del concepto de AUTOESCUELA en miniatura e intentamos que los niños ( y adultos) que pasan por nuestras instalaciones, o los que visitamos, participen, piensen y se expliquen el "PORQUE"de una determinada ACCIÓN.
Como hemos venido reflejando trabajamos las COMPETENCIAS, las presentamos a través de juegos, y las ponemos en practica sobre el circuito. Este no es ni mas ni menos que una representación de las calles donde a la postre deberán poner en PRACTICA esas competencias.