martes, 22 de octubre de 2013

CAMINO ESCOLAR SUPRIMIR EL PELIGRO DE LOS COCHES DE LOS PADRES


Los accesos inmediatos a los colegios son determinantes en la mente de niños y padres porque es allí donde se adquiere la impresión de seguridad o inseguridad.
Aumentar la seguridad a las puertas del colegio es, evidentemente, una prioridad. La presencia de personas encargadas de controlar el tráfico a las horas de entrada y salida de los alumnos contribuye, sin lugar a dudas, a ello. El hecho de recurrir a esta forma de vigilancia, sin embargo, no es óbice para que sea preciso también crear acondicionamientos o moderar la velocidad o el volumen del tráfico.
Además de construir aceras anchas en las que esté prohibido aparcar, instalar semáforos y moderadores de velocidad, crear islotes que permitan atravesar la calzada en dos tiempos, etc., es muy importante suprimir el peligro que representan los coches de los padres que llegan al colegio para dejar o recoger a sus hijos. En caso de que sea posible hacerlo por otra entrada o mediante un sistema de conos móviles, por ejemplo, impedir que los coches se detengan a las puertas del colegio es el mejor medio de que todos los niños se encuentren en pie de igualdad: si se crea en otra calle una zona de parada de los coches de los padres, por ejemplo, puede despejarse la entrada del colegio de todo obstáculo, y la práctica de llevar a los niños en coche al colegio, pese a no estar prohibida, dejará de recibir un trato preferente.