jueves, 7 de noviembre de 2013

CAMINAR DA VIDA A LAS CIUDADES

Calle Comercial
Caminar es fundamental para la existencia humana y la calidad de vida. 
Las ciudades son lugares para vivir, establecer contacto y relacionarse con otras personas. El espacio urbano es tanto para usos peatonales de la vía pública como para desplazarse por él. La vida de una ciudad se puede medir por  la presencia de personas en las calles, las cuales se desplazan a pie con fines diversos. Además de caminar para acceder a bienes y servicios, en el espacio urbano tienen lugar otras actividades que reciben en conjunto el nombre de "usos peatonales de la vía pública". Los desplazamientos a pie y los usos peatonales de la vía pública son la esencia de la vida urbana, contribuyendo a la existencia de ciudades habitables, atractivas, prósperas y sostenibles. 
Caminar pone en contacto a las personas, y así, desempeña una función fundamental para hacer mas habitables las ciudades, haciéndolas mas sociables. Caminando se aprende, se es mas independiente y ayuda a formar la identidad de cada persona. Las zonas peatonales y la interrelación entre las personas aportan vitalidad a las ciudades y beneficios económicos a los comerciantes.
Caminar y el transporte público son elementos que van unidos para conseguir una movilidad urbana sostenible. Si el hecho de caminar está facilitado por una red bien conectada, con una infraestructura adaptada a los peatones y un espacio urbano bien diseñado, que tenga en cuenta las necesidades de los usuarios más vulnerables, las ciudades serán mas vivas.
Caminar es una parte integrada en los desplazamientos en transporte público; Caminar es más adecuado cuando se trata de distancias cortas y complementa, en gran medida, otros medios de transporte. El fortalecimiento de los servicios de transporte público, incluida la accesibilidad y la seguridad, hace que los peatones estén más motivados para utilizar el transporte público en lugar de los vehículos privados, con lo que se contribuye a una reducción del número de vehículos de motor en los centros de las ciudades. 
Se debería proporcionar a los peatones una red bien conectada de caminos diseñada para minimizar los efectos de las barreras geográficas, topográficas y físicas sobre la movilidad de los peatones. Es imprescindible que esa red permita un acceso fácil a los servicios de transporte público. Si se adoptan desde un primer momento decisiones que favorezcan desplazarse a pie, los costos de las infraestructuras disminuirán y serán más asequibles que si se precisa una reestructuración costosa para rectificar problemas fundamentales, ya que puede tardarse un siglo en sustituir aquello que requiere una década para su construcción.