jueves, 27 de febrero de 2014

LA CONDUCTA P.A.S Y LA EDUCACIÓN VIAL

Conducta PAS
En el caso de accidente, tendremos que adoptar una serie de conductas que nos ayudarán a minimizar al máximo las consecuencias del mismo.
Para recordarlas todas podremos seguir una regla fácil: P.A.S.
1° Protegernos
Si tenemos chalecos o alguna prenda reflectante nos la pondremos y señalizaremos el lugar del accidente con triángulos o cualquier otro elemento que ayude al resto de los conductores a ver el accidente y evitar uno nuevo.
2° Avisar
Es muy importante AVISAR a los servicios de emergencia sin perder tiempo.
Llamaremos al teléfono N° 112: no importa donde vivamos este teléfono funciona en toda España, incluso en Europa, es el número reservado para todo tipo de emergencias sean de tráfico o un incendio en nuestra casa.
Podremos llamar con el móvil sin saldo, bloqueado o sin conocer el PIN, o desde una cabina de teléfonos aunque no tengamos monedas. Este Teléfono siempre responde.
¿Qué debemos hacer? La persona que nos coja el teléfono nos preguntará cosas y tendremos que contestar con tranquilidad: 
  • ¿Qué ha pasado? 
  • ¿Hay heridos? 
  • ¿Cuántos hay? 
  • ¿Dónde estamos?
3° Socorrer
Antes de que lleguen las ayudas sanitarias, si hay personas que tengan conocimientos de primeros auxilios, ayudarán a los heridos. Si no hay nadie que tenga algún conocimiento médico, cualquiera puede atender a los heridos manteniendo unas normas mínimas de seguridad:
  • Si no hay una situación de extrema urgencia, por ejemplo el incendio del vehículo o que vemos que sangra intensamente y peligra su vida.
  • No sacaremos a los heridos del vehículo, tirando de los brazos o piernas ya que le podemos provocar alguna lesión más grave.
  • No darles agua ni otras bebidas. Si tiene frío taparles con una manta o prenda de abrigo. Y sobre todo hacer compañía al herido infundiéndole tranquilidad.

martes, 25 de febrero de 2014

EL AUTOBÚS PEDRESTRE Y LA EDUCACIÓN VIAL

Autobus
El autobús pedestre puede representar una alternativa al transporte de los escolares a los colegios en coche. En el autobús pedestre, grupos de niños van y vuelven andando desde el colegio bajo la supervisión de un “conductor” y un “cobrador” que son habitualmente padres voluntarios. El autobús pedestre puede promocionarse y llevarse a cabo como parte del plan de desplazamiento al colegio, o como una alternativa de desplazamiento.
Para promocionar el autobús pedestre, se celebran eventos en los colegios, en los que se demuestra el funcionamiento. De esta forma se introduce a los niños en la participación en este modo nuevo y divertido de ir al colegio.
Otra forma de difusión de este tipo de iniciativas es mediante la entrega de folletos informativos en los que se explican el plan a los padres y se les invita a tomar parte como “Conductores” y “Cobradores”. Esto da conciencia de los autobuses pedestres entre alumnos y padres.
Para poner en marcha una iniciativa de las características del “Autobús Pedestre” es recomendable llevar a cabo los siguientes pasos:
  • Recibir orientación del director del colegio y de la administración local.
  • Demostrar cómo funciona el autobús pedestre durante una reunión escolar y promocionarlo con material gráfico.
  • Explicar la idea con la presencia de los niños para ver si les gustaría ir caminando al colegio con sus amigos cada mañana.
  • Encontrar un grupo de padres que se interesen por la iniciativa. El éxito de la misma radica contar con un coordinador y un grupo de voluntarios para compartir la “conducción” y el “cobro”.
  • Idear una ruta que se adapte a todos los “pasajeros” del autobús, y llevar a cabo una valoración de riesgos junto con la policía local.
  • Mantener la motivación de los padres y de los alumnos (premios por asistencia regular).

jueves, 20 de febrero de 2014

PROCESOS COGNITIVOS EN LA EDUCACIÓN VIAL

El proceso de desarrollo que tiene lugar en los niños afecta a su capacidad para tomar decisiones seguras en el entorno viario y este proceso se relaciona íntimamente con la edad.
Los más pequeños de entre cinco y siete años dominan los conceptos de velocidad y distancia. Sin embargo, tienen pocas habilidades para reconocer lugares peligrosos para cruzar la vía, limitándose exclusivamente a la presencia de vehículos visibles que se encuentren cercanos. También es poco probable que evalúen con precisión la presencia de tráfico que se les acerca, ya que no pueden juzgar tan rápido como circulan los vehículos que se les aproximan.
Las secciones “ciegas” de la vía, los obstáculos de la vía que podrían ocultar al niño en el campo de visión de un conductor o las intersecciones complejas de la vía, no son percibidas por los niños más pequeños como situaciones amenazantes. Los accidentes de tráfico que implican a niños pequeños incluyen una gran proporción de casos en que el pequeño peatón resulta herido debido a un “error conductual crítico”, dado que no se ha detenido o reducido su velocidad antes de intentar cruzar la calle. Este tipo de conducta se debe a la “centralización” del niño –su incapacidad para cambiar la atención de una tarea a otra-
Estos procesos cognitivos están más desarrollados en los niños a partir de los 11 años, a partir de la cual parecen ser capaces de reconocer una determinada situación vial como peligrosa y elaborar el razonamiento que les permite estar seguros. Además, los niños mayores de 12 años tienen la capacidad de modificar sus conductas cuando se enfrentan con una situación que implica dos tareas.
Ésta es un área de investigación reciente y de forma constante está publicándose nueva evidencia en relación con las capacidades de los niños en la vía. Recientemente han surgido dos cuestiones relacionadas con el desarrollo cognitivo.
En primer lugar, existe cada vez mayor evidencia de que, aunque los procesos visuales necesarios en un niño para cruzar una vía están totalmente desarrollados en la infancia, la integración total de las señales visuales en un contexto significativo no se desarrolla completamente hasta que los niños tienen alrededor de 10-12 años.
En segundo lugar, los procesos cognoscitivos que tiene lugar en el cerebro de un adolescente podrían afectar su riesgo de accidente de tráfico como conductor. La investigación neurobiológica llevada a cabo durante la década pasada mediante el empleo de técnicas de imagen cerebral ha encontrado que determinadas partes del lóbulo frontal -en concreto la corteza prefrontal que controla el juicio, la toma de decisiones, el razonamiento y el control de impulsos parecen no alcanzar la total madurez hasta los 20 ó 25 años. Aunque la investigación relacionada con esta nueva evidencia sobre el desarrollo cerebral, directamente asociado a la conducción, aún tiene que iniciarse, estas conclusiones nos dan alguna perspectiva sobre los mecanismos biológicos que pueden poner a muchos conductores jóvenes en situaciones de riesgo.

martes, 18 de febrero de 2014

LOS CÍRCULOS VICIOSOS EN LA SEGURIDAD VIAL

Los colegios son equipamientos generadores de movilidad. Es decir, en determinados momentos de cada día lectivo, centenares de personas se concentran en el entorno de las escuelas e institutos, ya sea para llevar a cabo sus actividades en dichos centros o para acompañar a los niñ@s y jóvenes que estudian en ellos.
El medio de transporte escogido por cada persona influye de manera decisiva, por lo tanto, en las condiciones ambientales y de seguridad vial de los alrededores del centro. En efecto, una movilidad mayoritariamente basada en el vehículo a motor privado, automóviles y motocicletas, genera un impacto muy distinto que si los hábitos de desplazamiento de una parte importante de la población escolar se basan en medios más sostenibles, a pie, en bicicleta o en transporte público colectivo.
Una movilidad en coche produce, además, una sensación de inseguridad mucho mayor, sobre todo por el hecho de que la concentración de vehículos suele coincidir con las prisas de sus conductores por llegar pronto al trabajo. De esta forma se pone en acción un círculo vicioso que conlleva que muchos padres no dejen que sus hijos se desplacen en bicicleta o a pie a la escuela por miedo al riesgo de accidente.
Romper este círculo vicioso es complejo, ya que requiere cambiar los hábitos de movilidad, principalmente de los padres.
Modificar pautas de comportamiento es siempre la mayor dificultad a la hora de avanzar hacia un modelo de organización social más sostenible.
Además de ello, debe tenerse en cuenta que una vez que el automóvil ha invadido de forma mayoritaria un determinado espacio, volver a una situación de partida sin coches o implantar un modelo de movilidad basado en el uso de medios de transporte sostenibles es muy difícil. Concienciar a las personas que se desplazan en coche del impacto que produce su opción de transporte topa con factores como la falta de percepción del problema, la supuesta comodidad del vehículo privado frente al resto de alternativas o las prisas del momento.

jueves, 13 de febrero de 2014

SEIS PROPUESTAS DE JUEGOS CON LA BICICLETA

Señales
Normalizar el uso de las bicicletas en la ciudades requiere de un esfuerzo por parte de todos. Para conducir cualquier tipo de vehículo por las vías publicas es preciso del paso por un centro de formación, hecho que no ocurre con la bicicleta, aun siendo esta un vehículo, es por eso que las primeras labores formativas y educativas corresponden a los padres, motivo por el que desde la Escuela de Educación Vial de la Policía Local de San Sebastián de los Reyes, proponemos una serie de juegos orientados a fomentar la habilidad con el objetivo de hacer de los ciclistas noveles, conductores mas seguros, ya que el dominio del vehículo es fundamental para poder circular por la vías publicas.
ANTES DE EMPEZAR, FUNDAMENTAL:
Aprender a circular por aceras y zonas donde la velocidad está limitada ¿Cuántos jugadores necesitamos? Mínimo 3 (papá, mamá y el niñ@), aunque lo ideal es que el grupo fuese más grande, incluyendo más amiguit@s. ¿Qué necesitamos? Por supuesto, una bicicleta por persona, pañuelos y anillas o argollas. ¿Dónde podemos jugar? En un parque, en un campo de fútbol o en el parking al aire libre de un centro comercial un día que no abre.
  • CARRERA DE LENTOS.
OBJETIVO: Aprender a circular por aceras y zonas donde la velocidad está limitada a 10 km/h. Son las llamadas zonas peatonales, es decir, aceras, paseos centrales, los parques y las sendas ciclables.
CÓMO SE JUEGA:
Los ciclistas se colocan en un extremo de la pista y un adulto, a modo de juez o árbitro, en el extremo contrario. A una señal de este último, los ciclistas deben dirigirse hacia él, lo más lentamente posible, manteniendo el equilibrio sobre la bicicleta y con los pies en los pedales.
Por supuesto, gana el que llegue más tarde. Dos reglas fundamentales: no se permite poner los pies en el suelo, ni colocar la bicicleta en perpendicular.
  • LA ESTATUA.
OBJETIVO: Mejorar el equilibrio sobre la bicicleta.
CÓMO SE JUEGA:
El juez o árbitro se sitúa en el centro de la pista y los ciclistas circulan libremente por ésta. A una señal o pitido del primero, todos deben adoptar una postura de inmovilidad total sobre la bicicleta, sin apoyar los pies en el suelo. Pasados de 3 a 5 segundos (mejor si el adulto cuenta en voz en alta), todos vuelven a pedalear libremente. Los que no han conseguido mantenerse en equilibrio sin tocar el suelo con los pies, se van eliminando. Gana el que se quede el último. Para desempatar, se aumenta el número de segundos que dura el tiempo que hay que hacerse la estatua.
  • COGER EL PAÑUELO.
OBJETIVO: Aprender a circular con una mano sin perder la trayectoria. Esta habilidad es fundamental para aprender a indicar los giros con los brazos a derecha e izquierda.
CÓMO SE JUEGA:
Los ciclistas se sitúan en un extremo de la pista y el juez, en el otro extremo, sujetando en su mano y con el brazo extendido, un pañuelo (tendrá que tener tantos pañuelos como jugadores). Los niños tienen que pedalear hasta el juez y coger con una mano el pañuelo que éste sujeta en la mano, sin perder el equilibrio en la bicicleta.
  • EL ESPEJO.
OBJETIVO: Aprender a mirar a un lado y al otro sin desviar la trayectoria de la bicicleta.
CÓMO SE JUEGA:
Dos ciclistas se colocan uno al lado del otro, separados entre sí.
Durante el juego tendrán que circular en paralelo. El que se la “ligue”, tendrá que hacer gestos, guiños, muecas… y el otro tendrá que imitarlas, como si se tratara de un espejo.
  • EL TELÉFONO.
OBJETIVOMirar brevemente hacia atrás sin desviar la trayectoria de la bicicleta.
CÓMO SE JUEGA:
Los ciclistas deben colocarse en fila india, unos detrás de los otros. A una señal del juez o árbitro, el primero tiene que decirle algo al segundo y éste debe pasar el mensaje al siguiente, como en el clásico juego del teléfono. Cuando el recado llegue al final de la fila, se para el juego y se comprueba si coincide el mensaje inicial con el que ha recibido el último niño.
  • EL TORNEO.
OBJETIVO: Aprender a circular con una mano sin perder la trayectoria.
CÓMO SE JUEGA:
Los ciclistas emularán a los caballeros medievales. La bicicleta hará las veces de caballo y, por ejemplo, un sencillo palo será la lanza. Al otro extremo de la pista el juez o árbitro sostendrá una cinta a la que habrá atado una anilla o argolla. El lance o juego consistirá en que, uno a uno, los ciclistas intentarán introducir el palo en la anilla para llevársela.

martes, 11 de febrero de 2014

PRECAUCIÓN, RESPETO, SOLIDARIDAD Y EDUCACIÓN VIAL

Precaución
Otro principio que debemos tener respecto a los demás, es el de la PRECAUCIÓN. Este principio va muy unido al concepto de convivencia, pues hay que considerar que hay que ser pacientes con los demás y admitir que, igual que nosotros, cualquiera puede cometer errores en la conducción  y equivocarse. Los errores humanos no sólo se producen con frecuencia, sino que también debemos estar preparados y atentos por si ocurren. Son explicables y disculpables, es sólo, que tenemos que procurar que no nos afecten.
Y ante la precaución que guardamos frente a las actuaciones de los demás, debemos tener previamente una actitud de RESPETO hacia el otro. RESPETO, paralelo a la buena educación, que no deberíamos perder cuando conducimos con los demás usuarios, aunque éstos tomen decisiones erróneas. Mantener en todo momento una actitud segura, tranquila y de buen humor no sólo nos ayuda a conducir mejor, también es beneficioso para nuestra salud, que para mantenerse, precisa no caer en situaciones de agobio, stress, rabia o enfado.
Y como cima de estos principios, la mayor virtud que podemos practicar cuando conducimos es la SOLIDARIDAD. La solidaridad contiene además un plus de bondad, el deseo de ayudar a los demás, que tan difícil nos resulta muchas veces en la sociedad en que vivimos. 
Por la solidaridad, algunos conductores prefieren detenerse y esperar lo que haga falta para que cruce dificultosamente un paso de cebra algún anciano o un disminuido. Por la solidaridad, renunciamos a ocupar determinados aparcamientos reservados y preferimos seguir dando vueltas antes de dejar nuestro vehículo en doble fila. Por la solidaridad, no aparcamos en la vía para dejar despejado el tránsito a los peatones. Por la solidaridad, en fin, un conductor deja de ser la prolongación agresiva de su vehículo, por la solidaridad,
un conductor se comporta como un ser humano.
Todos estos principios, el de la responsabilidad, la precaución, el respeto o la tolerancia y la solidaridad nos revelan que el entorno vial es mucho más que el medio que utilizamos para trasladarnos de un lugar a otro. El entorno vial es, además, un espacio social de convivencia, un entorno en el que nos expresamos, nos manifestamos y también nos desarrollamos como personas, como los seres humanos que somos.

jueves, 6 de febrero de 2014

RESPONSABILIDAD Y EDUCACIÓN VIAL

Responsabilidad
El entorno vial es un entorno social, donde nos relacionamos con otros seres humanos en mutua convivencia. Las vías, las calles son de todos y tenemos que mostrar el debido respeto a los demás.
El primer principio que debemos tener presente, respecto a los otros usuarios de la vía, es el de la RESPONSABILIDAD. En la vida, los demás nos recuerdan constantemente que somos responsables de nuestros actos, y también esto es aplicable durante la conducción. Responsabilidad mucho mayor si también somos padres y educadores, pues tenemos la obligación de inculcar a nuestros hijos actitudes y hábitos de comportamiento seguro ante el fenómeno del tráfico. Siempre teniendo en cuenta que ellos nos miran y nos imitan. Además, por supuesto, de la responsabilidad de asegurar su integridad física dentro de nuestro vehículo, mediante el uso de los sistemas de retención infantil, a lo que estamos obligados por la ley.
Tanto si conducimos un vehículo, vamos de acompañante o circulamos por la vía como peatones, somos siempre responsables, debemos procurar no tomar decisiones equivocadas porque se pierde la seguridad y la confianza en el entorno vial y ponemos en peligro a los demás.
El entorno vial es un espacio social, donde debemos desarrollar unas buenas relaciones con los demás usuarios.

martes, 4 de febrero de 2014

MENSAJES A TRABAJAR EN LA EDUCACIÓN VIAL

Bicicleta
El uso de las bicicletas se hace desde muy temprana edad, por lo que el mensaje primordial debe ser el de la prudencia, haciendo ver a nuestros hijos que estos vehículos carecen de chasis protector, por lo que cualquier caída va a suponer heridas de mayor o menor gravedad para ellos.
Cuando un adolescente hace uso de la bicicleta con 14 o 15 años como diversión, como medio de transporte o como deporte, lo habitual es que lo haga en compañía de chicos de su edad y, en muy contadas ocasiones, de su padre, madre u otro adulto, por tanto será conveniente iniciarles en el disfrute de la bici desde muy temprana edad, haciendo uso de carriles bicis (por la seguridad que nos brindan), parques, lugares donde exista poco tráfico, para ir tomando contacto con la vía y adquirir “conciencia vial” y buenos hábitos. Así mismo hay que concienciar a los conductores de bicicleta, independientemente de la edad, de la necesidad de utilizar el casco protector para evitar lesiones graves.
El uso de la bicicleta está lleno de riesgos, causantes de muchos accidentes que pueden ocasionar lesiones graves con secuelas importantes e incluso la muerte. Muchos de estos accidentes se producen por infringir una norma de tráfico, siendo las más comunes:
  • Meterse en calles en sentido prohibido.
  • Circular de noche sin prendas reflectantes.
  • No llevar luz circulando de noche o con malas condiciones atmosféricas.
  • No respetar las señales de stop o ceda el paso.
  • La imprudencia de los conductores de otros vehículos que no respetan a las bicis.