martes, 11 de febrero de 2014

PRECAUCIÓN, RESPETO, SOLIDARIDAD Y EDUCACIÓN VIAL

Precaución
Otro principio que debemos tener respecto a los demás, es el de la PRECAUCIÓN. Este principio va muy unido al concepto de convivencia, pues hay que considerar que hay que ser pacientes con los demás y admitir que, igual que nosotros, cualquiera puede cometer errores en la conducción  y equivocarse. Los errores humanos no sólo se producen con frecuencia, sino que también debemos estar preparados y atentos por si ocurren. Son explicables y disculpables, es sólo, que tenemos que procurar que no nos afecten.
Y ante la precaución que guardamos frente a las actuaciones de los demás, debemos tener previamente una actitud de RESPETO hacia el otro. RESPETO, paralelo a la buena educación, que no deberíamos perder cuando conducimos con los demás usuarios, aunque éstos tomen decisiones erróneas. Mantener en todo momento una actitud segura, tranquila y de buen humor no sólo nos ayuda a conducir mejor, también es beneficioso para nuestra salud, que para mantenerse, precisa no caer en situaciones de agobio, stress, rabia o enfado.
Y como cima de estos principios, la mayor virtud que podemos practicar cuando conducimos es la SOLIDARIDAD. La solidaridad contiene además un plus de bondad, el deseo de ayudar a los demás, que tan difícil nos resulta muchas veces en la sociedad en que vivimos. 
Por la solidaridad, algunos conductores prefieren detenerse y esperar lo que haga falta para que cruce dificultosamente un paso de cebra algún anciano o un disminuido. Por la solidaridad, renunciamos a ocupar determinados aparcamientos reservados y preferimos seguir dando vueltas antes de dejar nuestro vehículo en doble fila. Por la solidaridad, no aparcamos en la vía para dejar despejado el tránsito a los peatones. Por la solidaridad, en fin, un conductor deja de ser la prolongación agresiva de su vehículo, por la solidaridad,
un conductor se comporta como un ser humano.
Todos estos principios, el de la responsabilidad, la precaución, el respeto o la tolerancia y la solidaridad nos revelan que el entorno vial es mucho más que el medio que utilizamos para trasladarnos de un lugar a otro. El entorno vial es, además, un espacio social de convivencia, un entorno en el que nos expresamos, nos manifestamos y también nos desarrollamos como personas, como los seres humanos que somos.