jueves, 20 de febrero de 2014

PROCESOS COGNITIVOS EN LA EDUCACIÓN VIAL

El proceso de desarrollo que tiene lugar en los niños afecta a su capacidad para tomar decisiones seguras en el entorno viario y este proceso se relaciona íntimamente con la edad.
Los más pequeños de entre cinco y siete años dominan los conceptos de velocidad y distancia. Sin embargo, tienen pocas habilidades para reconocer lugares peligrosos para cruzar la vía, limitándose exclusivamente a la presencia de vehículos visibles que se encuentren cercanos. También es poco probable que evalúen con precisión la presencia de tráfico que se les acerca, ya que no pueden juzgar tan rápido como circulan los vehículos que se les aproximan.
Las secciones “ciegas” de la vía, los obstáculos de la vía que podrían ocultar al niño en el campo de visión de un conductor o las intersecciones complejas de la vía, no son percibidas por los niños más pequeños como situaciones amenazantes. Los accidentes de tráfico que implican a niños pequeños incluyen una gran proporción de casos en que el pequeño peatón resulta herido debido a un “error conductual crítico”, dado que no se ha detenido o reducido su velocidad antes de intentar cruzar la calle. Este tipo de conducta se debe a la “centralización” del niño –su incapacidad para cambiar la atención de una tarea a otra-
Estos procesos cognitivos están más desarrollados en los niños a partir de los 11 años, a partir de la cual parecen ser capaces de reconocer una determinada situación vial como peligrosa y elaborar el razonamiento que les permite estar seguros. Además, los niños mayores de 12 años tienen la capacidad de modificar sus conductas cuando se enfrentan con una situación que implica dos tareas.
Ésta es un área de investigación reciente y de forma constante está publicándose nueva evidencia en relación con las capacidades de los niños en la vía. Recientemente han surgido dos cuestiones relacionadas con el desarrollo cognitivo.
En primer lugar, existe cada vez mayor evidencia de que, aunque los procesos visuales necesarios en un niño para cruzar una vía están totalmente desarrollados en la infancia, la integración total de las señales visuales en un contexto significativo no se desarrolla completamente hasta que los niños tienen alrededor de 10-12 años.
En segundo lugar, los procesos cognoscitivos que tiene lugar en el cerebro de un adolescente podrían afectar su riesgo de accidente de tráfico como conductor. La investigación neurobiológica llevada a cabo durante la década pasada mediante el empleo de técnicas de imagen cerebral ha encontrado que determinadas partes del lóbulo frontal -en concreto la corteza prefrontal que controla el juicio, la toma de decisiones, el razonamiento y el control de impulsos parecen no alcanzar la total madurez hasta los 20 ó 25 años. Aunque la investigación relacionada con esta nueva evidencia sobre el desarrollo cerebral, directamente asociado a la conducción, aún tiene que iniciarse, estas conclusiones nos dan alguna perspectiva sobre los mecanismos biológicos que pueden poner a muchos conductores jóvenes en situaciones de riesgo.