jueves, 20 de marzo de 2014

LA BICICLETA Y LA IMPORTANCIA DE VER Y OIR

Montar en bicicleta es estar alerta. La vista, el oído y el olfato son sus principales guías en la aventura de andar por la calle.
Visión periférica
Todo lo que pueda captar con la mirada es esencial para prever los posibles comportamientos de sus compañeros de vía, comunicarles sus próximos movimientos y tomar decisiones inmediatas cuando sea necesario. La visión periférica, que abarca un espectro de 180 grados al frente, es fundamental para los ciclistas. Esta mirada permite, por ejemplo en una glorieta, tener una idea general del flujo de vehículos, de la velocidad y densidad del tráfico y de las alternativas de movimiento con que se cuenta.
La mirada periférica debe ser complementada con una visión central, que abarca menos extensión (aproximadamente un espectro de 30 grados), pero que permite un mayor nivel de detalle en lo que se ve. En la glorieta, la visión central le permitirá estar atento a los vehículos que tiene más cerca y con los que está directamente relacionado en su desplazamiento. El uso de ambos modos de mirar le dará una idea del entorno general por el que se está desplazando y un conocimiento de su espacio inmediato.
Cuando usted conduce con la cabeza en alto su visión es más periférica. A medida que baja la cabeza su visión se hace más central.
En la calle mire siempre hacia el frente, adelante, tratando de abarcar con la mirada hasta diez o quince metros (más o menos el espacio que ocupan tres coches).
Mirar hacia atrás
El acto de mirar hacia atrás sirve para anunciar un cambio de vía o para mejorar nuestra ubicación en la calle. Parece un acto simple pero puede ser una acción peligrosa si no se lleva a cabo con criterio preventivo. Para hacerlo adecuadamente asegúrese de:

  • Tener un perfecto control sobre la bicicleta.
  • Dar una mirada periférica para tener claro lo que ocurre a su alrededor.
  • Mirar primero hacia adelante y cerciorarse de que nada en la vía requiere su atención durante el fragmento de tiempo en que estará mirando a otro lado.
  • Hacer el movimiento con seguridad y rapidez.
  • Si en una mirada no alcanza a tener una visión clara, vuelva a mirar al frente y luego dé vuelta hacia atrás repitiendo las indicaciones.
Observar y anticiparse
Recuerde que andar en el tráfico es moverse dentro de una corriente y que su buen o mal viaje tiene que ver con la capacidad para dialogar con ese flujo. Es muy importante que observe atentamente las condiciones de la vía por donde circula, la cantidad, la velocidad y el tipo de vehículos. Conociendo esa corriente y sus características podrá adaptarse a su velocidad y fluir en ella sin pretender obligarla a que se adapte a su ritmo.
¿Qué debes observar?

  • El suelo, para prevenir huecos, superficies punzantes, vidrios o cualquier otro obstáculo.
  • Cruces de vías: vehículos que dan la vuelta hacia usted; conductores apresurados que puedan ignorar la señal de Stop; intenciones de giro de los vehículos que tienes delante.
  • Coches estacionados que pueden meterse por sorpresa en su trayectoria.
  • Vehículos estacionados con personas adentro que en cualquier momento pueden abrir la puerta.
  • Autobuses u otros vehículos de transporte público que paren a recoger o dejar pasajeros.
  • Personas o mascotas en la acera que pueden cruzar sin previo aviso.
  • Espacios de la vía pública en los que se carga o descarga mercancía.
Ver y ser visto
Si ya tiene la mirada atenta, ahora debe complementarla haciéndose ver. Muchos de los problemas entre conductores de vehículos y ciclistas se deben a que estos últimos no siempre aparecen en el campo visual de los primeros. Hacerse notar es una responsabilidad. Para hacerlo en la noche existen los accesorios reflectantes y el sistema de iluminación. Pero cuando usted se desplaza de día debe tener en cuenta otras recomendaciones para que su presencia dentro del tráfico sea clara.
Evite moverse pegado a la acera. Esto lo hace menos visible para los vehículos y lo pone a merced de todos los imprevistos que ocurren en ese límite entre la calle y la acera (salidas de garajes, paradas de vehículos de transporte público, cruce inadecuado de peatones, perros, niños etc.).
Muévase con seguridad por el carril que lleva y será claramente visible para todos los conductores
Oír y hacerse oír
A veces no bastan todas las prevenciones para hacerse ver y también es necesario hacerse oír. Pero primero hay que saber escuchar.