martes, 13 de mayo de 2014

LA PROCRASTINACIÓN Y LA EDUCACIÓN VIAL.

Ciclo vital

La PROCRASTINACIÓN es la práctica de llevar a cabo tareas menos urgentes con preferencia a las más urgentes, o hacer las cosas más placenteras en lugar de las menos placenteras, posponiendo así de tareas inminentes para un momento posterior.
En la medida en la que los ciudadanos nos ocupemos de atender nuestra propia Educación Vial, conformaremos un frente tan amplio y robusto, que ocupara el vació que en esta materia existe hoy.
Así cuando hablamos de Educación Vial a veces la confundimos con Formación Vial. La Educación Vial, en cuanto a la temporalidad y calidad del usuario de la vía, se extiende desde el nacimiento hasta la muerte. Muy probablemente, en ambos extremos, el usuario de la vía es principalmente “pasajero”. Así una primera diferenciación es que mientras la Educación Vial afecta a todo usuario de la vía (pasajero, peatón, conductor, etc.), la Formación afecta al usuario que asume el rol de conductor. 
La Educación Vial se alargará a lo largo del ciclo vital. De hecho una de las características inherentes a la Educación Vial es que se trata de un proceso continuo.
Definimos la educación vial como toda acción educativa permanente que favorece el desarrollo de conocimientos, habilidades, hábitos de comportamiento, valores y actitudes que mejoran el comportamiento del peatón, viajero o conductor con el fin último de reducir la tasa de accidentalidad.
En Educación Vial se atiende lo mínimo, lo básico o lo que decidimos que sea urgente, dejando para después (o para nunca) lo importante. Podemos afirmar que a la Educación Vial la hemos procrastinado ya que la atención que requiere, no se atiende de una manera oportuna y eficaz.
Si bien algunas instituciones se ocupan de llevar a cabo acciones a favor de la Educación Vial, de poco sirve su trabajo, cuando la mayoría de la población, lejos de ocuparse de la Educación Vial, no hace nada, no fomenta acciones positivas, simplemente se limita a lamentarse por los accidentes  (consecuencias negativas de las acciones relacionadas con el trafico). 
Se procrastina porque se tienen creencias irracionales y se considera que no es posible cumplir con una tarea o lograr un cambio y porque se piensa que el accidente solo le va ha ocurrir a otro, que nuestras acciones no son tan peligrosas. Es preciso reconocer, sin embargo, que los accidentes de trafico son una circunstancia y no una condición. 
Debemos dejar de procrastinar en la Educación Vial y emprender acciones a nivel personal, familiar, vecinal, escolar, laboral y social. Debemos acercarnos a las administraciones, no únicamente para exigir y criticar, sino para proponer acciones y exigir que una asignatura que desarrollaremos durante toda nuestra vida sea tratada con la importancia que merece.