jueves, 16 de octubre de 2014

LA EDUCACIÓN VIAL Y LA NORMA SOCIAL

 El tráfico es un fenómeno sociológico que impregna a toda la sociedad.
No hay nadie que pueda decir que el tráfico no le afecta ya que, con sólo salir a la calle, se encuentra con él. Si prestamos atención a las noticias que publican los medios de comunicación nos daremos cuenta de los problemas que el tráfico acarrea a cualquier ciudadano, ya sea como peatón, como usuario de transporte público o privado o como simple usuario de la vía pública. Esta generalización del fenómeno del tráfico ha llevado consigo que las repercusiones que tiene para la vida de las personas, sean de gran importancia y transcendencia. Una mirada a las estadísticas de los accidentes de circulación y a las causas y personas implicadas, no es más que un ejemplo del modo en que afectan a todos los sectores de la sociedad y de las variadas y múltiples causas y circunstancias.

Esta generalización del fenómeno de tráfico hace que sea necesaria la implantación de la educación vial en todos los ámbitos, circunstancias y niveles educativos que permita que los ciudadanos circular con seguridad y fluidez por las vías públicas, en cualquier situación o circunstancia.
Las nuevas definiciones y enfoques de la Educación Vial, la consideran un proceso continuo que abarca a todas las edades, de forma que las antiguas definiciones de Educación vial que la consideraban un tema relacionado exclusivamente al mundo de la escuela y que son unos aprendizajes que se adquieren sólo en ella, están totalmente superadas, aunque debe darse, fundamentalmente en la escuela y a la edad más temprana posible, pero también en cualquier momento de la vida de la persona ya que, lo que pretende, es que. aunque sus objetivos, contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, variarán en función de la edad y el contexto. Por otro lado es considerada como una tarea de todos: familia, escuela, administraciones, medios de comunicación, etc.
Sin entrar en la polémica de achacar culpabilidades a unos u otros, lo cierto que si los implicados hubieran tenido una educación vial adecuada muchos de los accidentes, posiblemente, se hubieran evitado.
Por este motivo se considera que toda la sociedad se tiene que comprometer en esta tarea y la educación vial debe llegar a todos los ciudadanos ya sean niños, jóvenes o adultos y ya sea a través de la escuela, de centros educativos para adultos, asociaciones de vecinos, culturales, de consumidores, etc.