martes, 7 de octubre de 2014

LA IMPORTANCIA DE HABLAR

El niño/la niña vive situaciones viales que implican un riesgo... por ejemplo, al cruzar la calle, aunque sea con alguna persona adulta, va en el coche, tal vez en bicicleta... es por eso que es esencial favorecer su autonomía y responsabilidad, y tanto una como otra deben ir parejas. Sin autonomía, no hay responsabilidad, y sin responsabilidad, no tiene sentido la autonomía. 

Eso supone que el niño/la niña debe tener el control de la situación, ser agente activo y que no sólo se deje llevar por las personas adultas. 
Para ello, es crucial hablarle acerca de la realidad vial, preguntarle qué siente, cómo lo ve, hacerle hablar, y cuando hable, ayudarle a «leer» la situación de riesgo. Así, se sentirá que «conduce» la situación y que es «mayor». Asimismo, irá ganando en el cálculo de distancias, en su capacidad de lectura del entorno, en su percepción de riesgo y por tanto en su independencia de juicio. Es recomendable jugar con el niño a observar los comportamientos seguros y no seguros de las personas, pues, en general, le motivará sentirse «mayor» y a corregir a las personas adultas. Esto le permitirá ser capaz de resistir aquellas situaciones donde el contexto empuja a realizar comportamientos incorrectos, como pasar cuando el semáforo está en rojo si lo hace otra gente.