martes, 27 de enero de 2015

EDUCACIÓN Y FORMACIÓN*.

Cuando se piensa en las palabras “educación” y “bicicleta” se ha venido asociando únicamente a la educación vial, y además como el paso previo al uso de los vehículos motorizados. Es el caso de muchas de las pistas de seguridad vial cerradas al tráfico de este país (Parques Infantiles de trafico).

Ese concepto de la bicicleta como elemento infantil previo a los vehículos motorizados en la edad adulta debe ser desterrado. La bicicleta ha de ser considerada un vehículo para todas las edades. Además se trata más de una educación para la movilidad, que de educación vial.
Educación.
Hay que distinguir lo que es una educación reglada (formal) de lo que es una educación no formal (en el tiempo libre, en el trabajo…) e informal (espontánea en la vida cotidiana). La educación reglada comporta su concreción en planes oficiales de enseñanza, de primaria, secundaria, formación profesional y universitaria.
La "educación vial y movilidad sostenible" debe ser una asignatura (o dimensión transversal) obligatoria en primaria y en secundaria. Además, en Formación Profesional debe haber programas específicos y de especialización de enseñanza de la mecánica de la bicicleta y de sus componentes, incluidos los referentes a motores de asistencia al pedaleo.
En la Universidad, debería haber asignaturas y titulaciones post-grado relativas a la movilidad sostenible y a la bicicleta como vehículo esencial de la misma.
Esta idea debería proyectarse en la mayoría de las grandes Áreas de Conocimiento, especialmente, Ingenierías, Arquitectura y Urbanismo, Ciencias de la Salud y Ciencias Jurídico-Sociales.
Educación no formal.
Como complemento de estas enseñanzas regladas, deberían aprobarse programas formativos que contribuyesen al conocimiento y difusión de la bicicleta como vehículo de movilidad sostenible. Esta formación tiene varias vertientes, según se dirija al público en general o a sectores concretos.
Formación del público en general.
En la formación de ciudadanos, usuarios de la calle, se han de tener en cuenta los diferentes públicos objetivo: niños, jóvenes, trabajadores, consumidores...
Dicha formación -reforzando la escolar- tiene una triple vertiente: 
  1. El conocimiento de la bici y su mecánica, el manejo de la bici (aprender a montar en bicicleta, mantenerse encima de una bici guardando el equilibrio mientras se pedalea) 
  2. La circulación en bici (cómo comportarse en el tráfico, señalizar las maniobras, anticiparse a las situaciones de riesgo, etc.)
Formación específica de los profesionales.
Dentro de ésta cabe destacar dos sectores. El primero, vinculado a la seguridad vial, y que tiene como destinatarios a los profesores de autoescuelas y a la guardia civil (o regional) de tráfico y la policía local. Las autoescuelas deben estar obligadas a una enseñanza específica de la normativa sobre la bicicleta y del uso de este vehículo en un tráfico de movilidad sostenible, lo cual comporta una formación singular de su profesorado para su adecuada transmisión a los alumnos. Igual sucede en las pruebas de acceso y formación continua de la policía de tráfico y local.
El segundo sector que requiere una formación específica es el de perfil empresarial y comercial, en un mercado que progresivamente está viéndose abocado a la movilidad sostenible. Esto conlleva la existencia de programas de formación empresarial y comercial y de los propios empleados en el sector de la bicicleta, así como creación de líneas de inversión empresarial en I+D+i sobre esta materia.