jueves, 5 de marzo de 2015

SALUD Y EDUCACIÓN VIAL

En la actividad vial, la integración persona (conductor, peatón, pasajero), vehículo, vía y entorno, es un escenario cambiante, en donde la variabilidad de las situaciones de tráfico, alcanza diferentes niveles de riesgo, modificables por todos sus elementos, pero especialmente por las personas.
El elemento mas cambiante de los que intervienen en la actividad vial es la persona, Conducir un vehículo es una actividad psicomotora que requiere una sucesión continua de:
  • percepciones sensoriales (fundamentalmente visuales y auditivas), 
  • procesamiento cognitivo de la información recibida a través de los sentidos, 
  • toma de decisiones para ejecutar las maniobras que se van planteando en las diferentes situaciones del tráfico y
  • precisión en la ejecución de respuestas motoras en el tiempo y en el espacio. 
Como podemos observar son múltiples los factores que intervienen a la hora de conducir un vehículo y normalmente, estos procesos deben realizarse correctamente cuando las aptitudes físicas y psicológicas del conductor son adecuadas junto con nivel intelectual normal.

Determinadas enfermedades, procesos patológicos y tratamientos insuficientemente controlados o descompensados, pueden originar conductas de riesgo vial. Tal es el caso de procesos mentales de curso irregular, reagudizaciones de enfermedades (neuromusculares, eventos súbitos cardiovasculares, descompensaciones de enfermedades metabólicas, tolerancia irregular a medicamentos, etc.), procesos agudos (gripes, catarros, contracturas musculares, dolor de cualquier origen, etc.), además de descuidos voluntarios o involuntarios de los cuidados habituales de cualquier enfermedad (abandono o cambio de la medicación habitual, ingesta inadecuada de alimentos, alcohol /sustancias, ritmo laboral forzado o cambiante, falta de descanso nocturno, etc.).