jueves, 28 de mayo de 2015

BICICLETA INVENTO DEL S. XIX SENSACIÓN DEL S. XXI

En los últimos cinco años la bicicleta ha sufrido una revolución y ha pasado a ser uno de los protagonistas del medio ambiente urbano. En casi todas las ciudades siempre ha habido irreductibles ciclistas que han defendido su uso a capa y espada frente a las preguntas del resto de ciudadanos que no entendía el hecho de ir en bicicleta; no era lo normal. La crisis económica, que ha cambiado radicalmente la sociedad en la que vivíamos, también ha servido para cuestionar lo establecido: comprarse una casa no era una decisión tan inteligente; poseer un coche no era necesario y los bancos no eran tan respetables. A la vez que dudábamos de todo, la cara más alternativa, bohemia y joven de la sociedad encontró en la bicicleta un vehículo nuevo con el que identificarse. La moda de los pedales ha visibilizado y mejorado la imagen que la sociedad tenía de la misma. Y ahora mismo nos encontramos en un momento en el que parece que las bicicletas han llegado a las ciudades para quedarse un tiempo.
Cuando alguien se sube al sillín, le cuesta bajarse. Primero se ven seducidos por la bici; luego descubren la eficiencia, la economía o la salud. La velocidad media de un coche en ciudad es de 18 kilómetros por hora. En Madrid se queda en 13. Un ciclista urbano puede alcanzar, de media, los 15. Por otro lado, si en la capital se usara la bici al nivel de Copenhague, donde 26 de cada 100 desplazamientos diarios son a pedales, se crearían 3.700 empleos y se salvarían unas 200 vidas al año. Si se extrapolara a toda Europa, aparecerían 76.000 nuevos puestos de trabajo y se evitarían 10.000 muertes, según la Organización Mundial de la Salud.
La bici ya no es solo el vehículo de hippies,  jóvenes, altermundistas, ecologistas, pobres o locos sino que también la usan actores, políticos, DJs, periodistas o artistas. La moda de la bici ha licuado el estereotipo del ciclista así como muchos de los prejuicios que rodeaban al vehículo. También ha abierto el camino a que muchas personas la prueben.
En el último lustro, los ciclistas urbanos no solo han colonizado metrópolis y ciudades, de Nueva York a Sevilla, sino que se han convertido en tendencia. Han hecho de la bicicleta un vehículo cotidiano, un objeto de deseo y le han otorgado un poder casi identitario. Apoyada en las connotaciones del movimiento hipster, la bicicleta, un invento del siglo XIX, se ha convertido en la sensación de las ciudades del siglo XXI.