jueves, 8 de octubre de 2015

EDUCACIÓN VIAL Y APRENDIZAJE.

En el proceso de aprendizaje se puede hablar de una conducta inicial, que seria aquel estado que tiene el alumno antes del proceso de aprendizaje, y de una conducta final, que es el estado modificado que se observa después del aprendizaje.
El aprendizaje debe producir un cambio duradero. En unos casos, supone la adquisición de algo que no se tiene y, en otros, la modificación de una conducta que ya poseíamos y que, mediante este proceso, se altera en un sentido distinto al inicial. Aprender implica cambiar los conocimientos y las conductas anteriores.
Lo que aprendemos por asociación (sustitución de una conducta o conocimiento que se poseía, por otro nuevo, por medio de la repetición, de la memorización de forma mecánica y sin reflexión), es un cambio puntual, reversible, de duración limitada al mantenimiento de la práctica. Sin embargo, lo que aprendemos por construcción (asimilación o integración que ya se poseen, cambio interno basado en la reflexión, en la toma de conciencia), es un cambio más general, irreversible, y por tanto más duradero o estable en el tiempo.
En la enseñanza de la educación vial la transferencia resulta un principio clave, dada la imposibilidad material de que el alumno experimente durante su proceso de aprendizaje, bajo la supervisión del profesor, todas las situaciones posibles, tanto como peatón o conductor, como de integración en distintas situaciones de circulación. Lo que el alumno aprenda durante su aprendizaje, lo tiene que transferir a las nuevas situaciones con las que se encuentre en su vida como usuario de la vía.
Se facilita la transferencia de los aprendizajes cuando el alumno comprende lo que está haciendo.
Aunque, en general, una mayor práctica produce más aprendizaje, no siempre es así. Lo importante al organizar una práctica es adecuar esta a los objetivos del aprendizaje. No todas las actividades de aprendizaje son igualmente eficaces para lograr cualquier tipo de aprendizaje. En general, la practica repetitiva (la reiteración continuada de una misma actividad de aprendizaje) produce aprendizajes más pobres o limitados que una práctica reflexiva (la realización de diversas actividades con el fin de promover la reflexión sobre lo que se está aprendiendo).