jueves, 15 de octubre de 2015

SITUACIONES DE ESTRÉS.

Las situaciones de tráfico implican con frecuencia un cierto riesgo para la vida o para la integridad personal de los conductores y de los pasajeros. En consecuencia, cualquier maniobra peligrosa o incidente en el tráfico puede desencadenar fácilmente reacciones de defensa, hostilidad, tensión, agresividad o ansiedad, ya que los conductores implicados pueden sentirse fácilmente en peligro.
CIRCULAR CON PRISA AL VOLANTE
La presión de tiempo con la que muchos conductores circulamos tiene, al menos, dos efectos relevantes para el estrés y para el tráfico:
  • En primer lugar, puede hacer que conduzcas más rápidamente y de forma más hostil, lo que facilita que se produzcan situaciones de conflicto muy estresantes.
  • En segundo lugar, la prisa unida a las frecuentes congestiones de tráfico, puede llevarte a experimentar frustración por no llegar a tiempo sin poder hacer nada para evitarlo. Esta situación suele desencadenar una reacción de estrés, facilita las conductas hostiles hacia los otros conductores e incrementa la frecuencia de conflictos en el tráfico.
EL AMBIENTE DEL TRÁFICO PUEDE SER MUY MOLESTO
Muchas situaciones de conducción, especialmente en ciudad, van acompañadas de un elevado nivel de ruido o de una elevada densidad de estímulos (como por ejemplo, la salida de un colegio), lo que facilita las reacciones de estrés. 
Además, si alguna situación exige que prestes atención a más elementos del tráfico de los que eres capaz de captar (muchos vehículos, semáforos, peatones, postes de publicidad, señalización horizontal y vertical, etc.), se puede producir un fenómeno conocido como estrés perceptivo, que te impedirá captar todos los estímulos, incluidos aquellos necesarios para una conducción segura.
MUCHAS SITUACIONES SE REPITEN CON DEMASIADA FRECUENCIA
Los elementos estresantes del tráfico (conflictos, congestiones en el tráfico, presión de tiempo, ruidos, etc.) Suelen producirse de forma habitual. Está demostrado que cuando se presentan pequeños estresores repetidamente, estos se van acumulando y pueden acabar por producir con el tiempo una grave reacción de estrés.
En consecuencia, el efecto estresor de cualquier situación de tráfico se puede ver incrementado con el paso del tiempo. Por ejemplo, ante el atasco de las horas punta de cada mañana, lejos de acostumbrarte a su repetición día a día, puedes acabar por manifestar una reacción de estrés muy elevada.
Estas y otras características del entorno de tráfico hacen que la aparición del estrés durante la conducción sea bastante frecuente en determinadas personas. Por ejemplo, algunos colectivos de conductores profesionales en entornos urbanos experimentan unos niveles de estrés superiores a la media, lo que tiene como consecuencia distintas alteraciones en sus funciones físicas y psicológicas, y una mayor probabilidad de sufrir accidentes.