martes, 20 de septiembre de 2016

DE LA EDUCACION VIAL A LA CONCIENCIA VIAL

La Educación Vial ha experimentado una mayor presencia en la realidad vial de los españoles. Desde 1985, año de creación del Centro Superior de Educación Vial (CSEV), la Educación Vial se ha conformado como la base necesaria para la consecución de la movilidad segura y sostenible de todos los usuarios, con independencia de la edad de los mismos. Desde la responsabilidad compartida que se inicia en la familia y la escuela, y se prolonga a lo largo de toda la vida del individuo.
¿Qué es la educación vial?
En sentido amplio, y en un contexto social como el tráfico y la movilidad, la educación es un concepto integral del sujeto; relacionado en primer lugar con el aprendizaje de actitudes y conductas seguras para convivir en su entorno; y, en segundo, con la capacitación y adquisición de habilidades, herramientas y valores para evitar y/o resolver conflictos derivados de convivir en sociedad. Los calificativos que pongamos detrás del concepto educación, ambiental, sexual, para el consumidor, para la salud, para la tolerancia, para la convivencia de género, o vial, son simplemente “ejes de contenidos” o “vías de entradas de información” específica, que reducen la carga abstracta del concepto y facilitan la identificación de necesidades concretas, su asimilación e integración a nuestro conocimiento.
¿Cómo impartir la educación Vial?
No es posible responder de forma unívoca a esta pregunta. La posible respuesta requiere matizar el contexto, necesidades y características de los receptores, la disponibilidad de herramientas y recursos para una acción puntual; y, finalmente, un responsable con capacidad para diseñar un programa viable que optimice la intervención y los recursos disponibles. Puede que esto nos ayude a entender que las afirmaciones categóricas sobre si la Educación Vial, sin más, sirve o no sirve para... Sin más información, es un ejercicio hueco.
¿Cuándo impartirla?
La respuesta es sencilla. En la actualidad no cabe un planteamiento educativo –obviando el entorno familiar del que ahora hablaremos– que comience más allá del acceso al sistema educativo. Así, ¿por qué plantearnos constantemente esta cuestión sobre la Educación Vial? Hablamos de un proceso de aprendizaje a lo largo de la vida, con necesidades que evolucionan con el sujeto.
El aprendizaje y uso del sistema de retención infantil, por ejemplo, o las conductas seguras para circular como peatón, ciclista o conductor tienen su momento en la vida de cada sujeto, igual que la obtención del permiso o el aprendizaje de la conducción y otras habilidades. No parece necesario ni oportuno, por tanto, insistir en ese cuándo.
¿Quién debe impartirla?
La pregunta lleva implícita una disyuntiva –el titular que encabeza esta información la refleja– que podría calificarse de absurda: ”¿familia o centro educativo?”.
Tras la aproximación al concepto general, pierde validez plantear que cualquier materia de interés social –tráfico o salud, por ejemplo–, y su tratamiento educativo no precisan la intervención del hábitat natural de las necesidades de la persona, es decir del entorno familiar, tanto como de la simulación, estructura de la información, evolutiva y técnicas de enseñanza que aporta el sistema educativo a través de los profesionales en la educación formal.
Por ejemplo: ¿Tiene sentido que un niño no aprenda a utilizar los cubiertos hasta que su profesor se lo enseñe en el centro educativo? No. ¿Aprenderá en su proceso educativo cuestiones importantes para preservar su salud, y adquirir hábitos de alimentación saludables? Por supuesto.
La misma pregunta podría hacerse con el uso de los sistemas de retención, o las normas básicas para caminar por la calle, y en cualquier caso, sin duda, responderíamos lo mismo. ¿Por qué plantear entonces permanentemente elegir una u otra opción, si ambas son imprescindibles? ¿Tiene sentido un debate al respecto?
¿Por qué educación vial?
Los desplazamientos en vías públicas provocan altas cifras de fallecidos, heridos, discapacidad, dolor… con un coste económico y social significativo; como cualquier otro aspecto que suponga esta pérdida y genere conflicto social: violencia, tragedias naturales por falta de atención al medio ambiente, intolerancia… precisa por parte de los usuarios la adquisición de hábitos y conductas tempranos, primero para identificar el riesgo y, posteriormente para evitarlo, a cualquier edad, y en cualquier momento a lo largo de la vid
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