martes, 27 de septiembre de 2016

PRIORIDAD DE PASO NO ES LO MISMO QUE PASAR A CUALQUIER PRECIO.



Hay que decir que la prioridad de paso no nos hace ni inmunes, ni invulnerables, y que el sentido común es el que nos dice, en última instancia, eso de “pasa ahora”, o “mejor espera, que ese no para”. Si aparecemos de repente y un conductor no nos ha visto, será imposible que pare a tiempo: nosotros tenemos prioridad de paso, sí, pero si el conductor no puede parar a tiempo con seguridad, no debe hacerlo. Eso es lógica y sentido común, ¡no ley!.
En el caso de los ancianos podemos pensar que sí, la prioridad funciona exactamente igual que para el resto de peatones, pero con mayor motivo ha de leerse de otra forma la circulación. Para empezar, una forma muy razonable de cruzar siempre con seguridad es la de asegurarse de que los vehículos que se aproximan se detienen completamente. Esto, que parece una obviedad, no lo es tanto. 
El contacto visual es muy importante, y es recomendable buscar ese contacto con los conductores. Es curioso la cantidad de conductores que rehúyen ese contacto y se hacen los despistados (y no paran), algo que definitivamente debería ser sancionado. La regla, que no ley, más importante para cruzar la calle con seguridad es hacerlo si y solo si todos los vehículos (de todos los tipos, incluso las bicicletas) se han detenido ante el paso de cebra, y cruzar cuando uno lo decida, jamás porque se lo indique un conductor. 
En el caso de los ancianos, la regla es la misma, pero ellos necesitarán más tiempo para cruzar la calle: jamás han de apurar el paso porque un conductor detenido tenga prisa y utilice el claxon. Ese conductor, aparte de tener prisa es un maleducado y un desconsiderado, pero por narices debe permanecer detenido hasta que se complete la travesía.